2 de febrero de 2015

👦 Gestos ilustradores y manipuladores: El poder de nuestras manos para expresarnos


Los famosos gestos ilustradores y manipuladores; una potente herramienta corporal con la que nacemos a la hora de expresarnos por primera vez con nuestras manos. Estas pueden ayudarnos a comunicar mejor nuestras ideas en público o filtrar incoherencias en medio de un discurso ante un auditorio que esperan no ser parte de una mentira en plena luz de día.
¡Hola, adolescentes!

Déjenme a hacerles una pregunta muy rápida. ¿Qué es lo primero que se les viene a la cabeza cuando escuchan la palabra ilustración. 🤔 No, no tiene nada que ver co el movimiento filosófico que se llevó acabo en Francia en el siglo XVIII. ¿No? ¿Se dan por vencidos? 😅

Veamos. La Academia Mexicana de la Lengua lo define como:

«Aclarar un punto o materia con palabras, imágenes, o de otro modo».

Así que, en base a la definición anterior, podemos decir que la ilustración se puede a aclarar de distintas formas. Y aunque la definición no se señala de forma obvia para el contexto que quiero dar a entender, el «otro modo» se refiere a las manos. Concretamente, lo que hacemos con los dedos. Aclarando esto, podemos pasar al sentido de esta entrada, que son los gestos ilustradores y los manipuladores.

Gestos ilustradores: La clave para conectar y persuadir a cualquier persona

En términos generales, Los gestos ilustradores son a aquellos que ilustran nuestras conversaciones por medio de nuestro cuerpo. Sin más. ¿Y qué tipo de ejemplo podría dar para explicar perfectamente lo que son los gestos ilustradores? Un excelente ejemplo sería el siguiente relato:

Una chica con estilo anime sacando humos por la cabeza (enfado).

«Has quedado con una amiga de la secundaria a realizar un proyecto para la clase de Biología. El tema que les encargó su maestra es el de las células vegetal y animal. A partir de esto, tú y tú amiga se ponen de acuerdo para a hacer el trabajo en la casa de ella. Tu amiga te encarga ciertos materiales —papel bond, marcadores, etc.—, y tú te comprometes a llevarlos sin falta. La hora de la reunión es a las 3:00 p.m. Sin embargo; al llegar, tu amiga se percata inmediatamente que se te olvidó traer ciertos materiales muy importantes para la exposición del proyecto. De repente, una extraña fuerza comienza apoderarse de ella, dando rienda suelta a expulsar toda su ira sobre ti. Se le forman onduladas arrugas en el entrecejo, coloca agresivamente sus manos sobre sus pronunciadas caderas y, con su dedo índice enrojeciéndose por el enfado, comienza a señalarte sobre el rostro, despotricándote un sin fin de groserías.

Lo anterior nos da un claro ejemplo de que son los gestos ilustradores, ¿por qué? Porque la chica comienza a utilizar partes de su cuerpo para expresar todo su enfado. El más obvio es el de señalar el dedo índice a una persona, que va arraigado a expresar fuertes emociones negativas, como lo es el enfado mismo. Por lo tanto, los gestos ilustradores nos ayudan a complementar el significado de nuestras palabras. No solo un discurso entero, sino con lo que queremos dar a señalar.»

Observen la siguiente imagen:

Conjuntos de manos realizando diversos gestos

Todas esas manos son otro buen ejemplo de lo que son los gestos ilustradores, ya que van de la mano con las palabras que concuerdan con nuestras acciones. Tomemos el ejemplo del gesto 👍 a partir de la siguiente pregunta: ¿cómo se encuentran el día de hoy? A algunos de ustedes me dirán que bien; otros que con sueño, pero quizás haya uno que me conteste con el gesto del dedo pulgar señalando para arriba sin tener que decir nada más o, por lo mucho, añadiendo que realmente se encuentra bien. ¡Eso es un gesto ilustrador!

Un último ejemplo:

Dumbledore extendiendo sus brazos en el comedor de Hogwarts

Fíjense como el profesor Dumbledore de la película Harry Potter extiende sus brazos en su totalidad. Ese otro gesto ilustrador que podría significar que algo está a punto de ocurrir. Dumbledroe abre sus brazos para señalar que es algo muy grande o, bien, para darle la bienvenida a cada uno de sus alumnos a Hogwarts una vez más. Por supuesto, el contexto de la imagen es algo inverosímil, ya que en sí la imagen no nos dice del todo bien el proceso que haya llevado al director de la academia de Hogwarts a extender sus brazos de esa manera. Evidentemente, es posible saberlo si llegamos a ver la escena de este fragmento en peculiar de la película. Pero de nuevo, es otro claro ejemplo de cómo funcionan los gestos ilustradores, y cómo deberían verse.

Los grandes maestros en usar los gestos ilustradores son y siempre han sido nuestros propios maestros en horas de clases, ya que ellos siempre señalan, enfatizan, tocan, golpean y comprimen con sus manos en cada momento. De ellos se puede a aprender muchísimo con este tipo de gestos.

Gestos manipuladores: El mismo efecto, pero al revez. Algo te ocultan

Los gestos manipuladores, por su parte, son a aquellos gestos que no van acompañados con nuestras palabras. No siguen un orden en concreto y son muy fáciles de descubrir cuando la mentira sale a flote. Ejemplos que lleven a realizar gestos manipuladores pueden ser como: frotarnos el rostro, rascarnos la nariz o rascarse cualquier otra parte del cuerpo que no van seguidos por la idea que intentamos a hacer llegar a nuestro interlocutor, y claramente, el discurso ante un notario público.

Un fenómeno ligado a los gestos manipuladores se encuentra en la repetición de preguntas. Es decir, repetir constantemente «¿yo?». Cuando nos sentimos comprometidos a responder una pregunta que nos incomoda mucho solemos repetir constantemente el pronombre «¿yo?». Esto permite al posible mentiroso ganar tiempo extra. Así, el cerebro podrá procesar mejor la información lo más rápido posible antes de dar una respuesta concisa a nuestro interlocutor. Claro está que debe tomarse en cuenta otros factores; como un posible nerviosismo a que la persona a la que están interrogando no le crean y, por ende, acabe teniendo un ataque de nervios o que empiece a tartamudear así sin más. ¿Por qué de esto? Porque somos humanos, y como humanos que somos, podemos llegar a interpretar el peligro mediante dos posibles salidas: huir o luchar. Llegar a estar nerviosos o ponernos a la defensiva. ¿Nada sencillo de interpretar cuando lo vemos de esta forma, no es así? Además, confrontar a una persona, cuya confianza se encuentra en total calma y florecimiento constante, puede desvanecerse en cuestión de minutos por el simple hecho de malintepretar un gesto por el que no.

Mano derecha rascando la muñeca izquierda

Entonces, ¿cómo identificar un gesto manipulador de un gesto ilustrador correctamente? Bueno, en un principio hay tener en cuenta que, cuando algo nos compromete en medio de una discusión o un interrogatorio, como puede ser una infidelidad, tomar drogas a escondidas, jugar apuestas ilegales con gente peligrosa, hurtar a inocentes, etc. Lo primero que a hacemos es ocultar partes sensibles de nuestro cuerpo, como nuestras manos y pies. Nuestro tono de voz se comprime hasta el punto de llegar a enmudecernos por completo o, por lo mucho, bajar el timbre de nuestra voz más de lo normal, casi que ni la otra persona es capaz de entender lo que le decimos. Por último, y como si no fuera lo bastante obvio, ejecutar gestos manipuladores, como las de rascarse partes del cuerpo, interponer un objeto físico en medio de nuestro interlocutor, evadir la mirada, y así pueden exponer una posible mentira.

La mejor estrategia para descubrir que posiblemente nos están ocultando la verdad, es a través de las preguntas. Preguntas directas que el presumible mentiroso no vea venir al abordarlo.

Si la persona a la que estamos interrogando es sincera con nosotros, acabará mirándonos directamente hacia los ojos y no usará ninguna parte de su cuerpo para rascarse o soltar mentiras a diestra y sinietra. No evadirá la mirada. Al contrario, puede que realice gestos ilustradores como los que he venido señalado anteriormente. No solo hablará con el corazón; sino que también lo hará con la ayuda de su lenguaje corporal.

Ahora ya conocen un poco mejor sobre los gestos ilustradores y manipuladores. También cómo distinguirlos de los que no son de su categoría. No obstante, esto también podría ayudarlos a perfeccionar mejor sus mentiras, pues «todo poder conlleva una gran responsabilidad», ¿no es así? Y la información, como un centro de poder único e irreversible, puede ser usado como para el bien como para el mal.

Espero que toda esta información, algo sencilla la verdad, 😅 les haya servido de gran ayuda. Los invito a que se pasen por el blog el miércoles, pues pondré videos relacionados con este tema todavía. Veremos personas con bastante poder en su lenguaje corporal, fuertemente comunicadoras y que con un solo gesto pueden cambiar nuestras expectativas de verlos para siempre.

¡Hasta la próxima, adolescentes!

Créditos: | Blog Banner: Unsplash.

Actualización 29.05.2021:
• Entrada íntegramente reeditada desde cero.



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